Por qué un encargo con Gerraa Estudio no se parece a pedir una pieza genérica
Cuando alguien llega con una idea para un libro, un afiche o una etiqueta, lo primero que hacemos es escribir el brief. No hay plantilla previa: se anota qué se va a imprimir, en qué formato, con qué texto alrededor y qué tiene que decir la ilustración. De ahí salen los bocetos a lápiz, y de ahí sale una ronda de ajustes antes de tocar el archivo final.
El brief escrito manda
Antes de dibujar, dejamos por escrito la extensión de cada pieza, el tono del texto que va al lado y el espacio real que ocupa en la retícula. Eso evita el ida y vuelta eterno: si el brief está claro, los bocetos a lápiz ya apuntan al lugar correcto.
Mano dibujada, no filtro
Trabajamos con tinta, gouache y técnicas digitales mixtas, pero el trazo se dibuja. La textura de papel crema y el naranja quemado aparecen cuando la pieza lo pide, no como decoración automática. Eso es lo que hace reconocible una serie de ilustración editorial o una portada de disco.
Una ronda de ajustes, no diez
Después de los bocetos hay una ronda de ajustes sobre contraste, legibilidad y encuadre. Es el momento de corregir lo que no funciona en imprenta, no de rehacer el proyecto. Preferimos una conversación concreta antes que un archivo que después no se puede reproducir en papel mate o en papel kraft.
Archivos listos para imprenta
La entrega no es un JPG suelto. Son archivos preparados para su reproducción, con las variantes de tamaño que el formato pida y una guía breve de uso cuando el proyecto tiene que sostenerse en próximas ediciones, como un ciclo de conciertos o una serie de etiquetas.
Encargos chicos, trato directo
Atendemos editoriales independientes, bandas, cafeterías de especialidad y marcas pequeñas que buscan una mano dibujada reconocible. No hace falta un gran volumen: hace falta saber qué se va a imprimir y para cuándo. Escribinos con fechas, formato y presupuesto y vemos si encaja.