Antes de encargar, mirá con qué se parece tu proyecto
Casi nadie llega con un brief cerrado. Llegan con una idea, un texto a medio corregir, una fecha de imprenta encima o una banda que recién empieza a definir su imagen. Por eso esta lista reúne tres encargos que suelen repetirse: ilustración para publicaciones, identidad dibujada para ciclos en vivo y etiquetas para producto de especialidad. No son plantillas para copiar, son puntos de partida para ver si la mano del estudio encaja con lo que tenés en mente.
Ilustración editorial
Tenés un texto y necesitás imágenes que no lo tapen
Pasa seguido en revistas literarias y libros de ensayo: la ilustración tiene que acompañar la lectura sin robarle aire a la tipografía serif. El trabajo arranca con un brief escrito sobre extensión, tono y espacio en la retícula, sigue con bocetos a lápiz sobre papel crema y cierra con una ronda de ajustes de contraste antes de mandar los archivos a imprenta.
Identidad dibujada
Organizás un ciclo de conciertos y querés afiches con mano propia
Bandas, sellos chicos y espacios culturales suelen pedir una imagen que se sienta hecha a mano y que aguante tanto en la calle como en redes. Se define una retícula simple tipo fichero, un set de piezas con tinta negra y acentos naranja quemado, y una guía breve para que el ciclo pueda sostener la identidad en próximas fechas sin rehacer todo cada vez.
Packaging artesanal
Tenés un producto de especialidad y falta la etiqueta
Cafeterías de especialidad y marcas pequeñas necesitan etiquetas que se lean bien sobre papel kraft y que además cuenten algo del proceso. Se trabaja con motivos botánicos y de origen en tinta, digitalizados con técnicas mixtas, y se revisan pruebas de impresión para que los trazos finos no se pierdan en el sustrato. La paleta se mantiene sobria y el acento naranja quemado marca solo lo importante.