Serie editorial en tinta y gouache para una revista literaria
El punto de partida fue un brief escrito con la extensión de cada pieza, el tono del texto y el espacio disponible en la retícula de la revista. Trabajé bocetos a lápiz sobre papel crema, definí una paleta reducida de tinta negra y aguadas cálidas, y reservé el naranja quemado para los momentos donde la ilustración debía respirar. Antes de la entrega hice una ronda de ajustes sobre contraste y legibilidad en imprenta, y dejé los archivos preparados para su reproducción en papel mate. La serie mantiene una mano dibujada reconocible sin competir con la tipografía serif del texto.